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El Liceu inaugura la temporada 2025/26 con La zorrita astuta de Janáček

Del 20 al 30 de septiembre de 2025, el Gran Teatre del Liceu inaugura la temporada 2025/26 con La zorrita astuta, de Leoš Janáček, bajo la dirección musical de Josep Pons. La obra regresa al teatro después de veinticuatro años y abre la última temporada de Pons como director musical titular de la institución.

Estrenada en Brno en 1924, La zorrita astuta parte de unas populares tiras ilustradas de Rudolf Těsnohlídek, adaptadas por el propio compositor. Janáček transforma esta historia aparentemente sencilla en una profunda reflexión sobre el ciclo de la vida, la libertad, la muerte y la constante renovación de la naturaleza.

La partitura reúne el mundo de los seres humanos y el de los animales mediante una escritura de extraordinaria originalidad rítmica y tímbrica. La música captura los sonidos, el movimiento y la vitalidad del bosque, contraponiendo al mismo tiempo la libertad instintiva de los animales a la melancolía y las frustraciones de los personajes humanos.

La producción de Barrie Kosky, repuesta por Andreas Weirich, evita una representación naturalista del bosque. El espacio escénico comienza con las imágenes de un funeral y transforma progresivamente la oscuridad inicial en una explosión de movimiento, color y vida. Los intérpretes de los animales no aparecen caracterizados de forma realista, sino que el vestuario y el movimiento sugieren su naturaleza y contrastan con el mundo más sombrío de los humanos.

El reparto está encabezado por Elena Tsallagova como Bystrouška, la pequeña zorra; Paula Murrihy como el Zorro, y Peter Mattei como el Guardabosques. Los acompañan Anaïs Masllorens, David Alegret, Alejandro López, Milan Perišić, José Manuel Montero, Sara Bañeras, Mireia Pintó, Roger Padullés y Mercedes Gancedo, junto al Coro Infantil del Orfeó Català, el Coro y la Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu.

Al frente de las formaciones musicales del teatro, Josep Pons aborda una de las partituras más personales de Janáček, compositor con el que mantiene una estrecha afinidad artística. Su dirección pone de relieve la precisión rítmica, la riqueza de los colores orquestales y la extraordinaria manera en que la música se integra con el gesto teatral y con la esencia de la naturaleza.

La producción se presenta sin entreacto y concentra en aproximadamente una hora y cuarenta minutos una sucesión de escenas llenas de humor, ternura, sensualidad e inquietud. Su final, que Janáček amaba hasta el punto de pedir que fuera interpretado en su funeral, expresa la aceptación serena de la muerte como parte del ciclo eterno de la vida.

Con La zorrita astuta, el Liceu abre una temporada especialmente significativa mediante una obra que une accesibilidad y profundidad filosófica. La producción invita al público a reflexionar sobre la relación de la humanidad con el planeta y sobre la necesidad de recuperar una mirada más sencilla, respetuosa y consciente hacia la naturaleza.