En marzo de 2019, el Gran Teatre del Liceu presentó por primera vez Rodelinda, de Georg Friedrich Händel, bajo la dirección musical de Josep Pons. Estrenada originalmente en 1725 en el King’s Theatre de Londres, la ópera es una de las obras más importantes del período británico del compositor y una de las grandes referencias del repertorio barroco.
La producción, firmada por el director de escena Claus Guth, llegaba al Liceu en una coproducción con el Teatro Real, la Opéra de Lyon y la Oper Frankfurt. Guth proponía una lectura psicológica y contemporánea de la obra, centrada en la familia, el poder y la fidelidad conyugal, con una puesta en escena de gran fuerza visual. La escenografía y el vestuario de Christian Schmidt, junto con la iluminación de Joachim Klein y la videocreación de Andi A. Müller, convertían el espacio escénico en una casa fragmentada y simbólica, observada también a través de la mirada del pequeño Flavio.
El reparto estuvo encabezado por Lisette Oropesa en el papel de Rodelinda y Bejun Mehta como Bertarido, junto a Joel Prieto (Grimoaldo), Sasha Cooke (Eduige), Gerald Thompson (Unulfo), Gianluca Margheri (Garibaldo) y Fabián Augusto Gómez como Flavio. La interpretación contó con la Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu, en una aproximación que exigía transparencia, flexibilidad estilística y una especial atención al fraseo vocal.
Con esta producción, Josep Pons ampliaba el repertorio abordado al frente de las formaciones musicales del Liceu y reafirmaba la voluntad del teatro de incorporar grandes títulos del barroco en producciones escénicas de referencia internacional. Rodelinda se convirtió así en uno de los hitos singulares de la temporada, tanto por su valor musical como por el hecho de introducir en el Liceu una de las óperas más admiradas de Händel.