El 24 de julio de 2026, Josep Pons puso fin a su etapa como director musical titular del Gran Teatre del Liceu con la interpretación de la Sinfonía n.º 8, de Gustav Mahler. Tras catorce años al frente de las formaciones musicales del teatro, el concierto culminó un proyecto artístico que ha marcado profundamente la historia reciente de la institución.
Conocida popularmente como la «Sinfonía de los Mil», la Sinfonía n.º 8 de Mahler es una de las obras más monumentales del repertorio sinfónico. Compuesta entre 1906 y 1907, reúne una gran orquesta, varios coros y un amplio elenco de solistas en una partitura que celebra la fuerza creadora, la esperanza y la trascendencia humana. Por su dimensión artística y simbólica, esta obra se convirtió en la elección natural para cerrar una etapa dedicada a la construcción de un proyecto musical de largo recorrido.
El concierto reunió a la Orquesta Sinfónica y al Coro del Gran Teatre del Liceu, junto con diversas formaciones corales invitadas y un destacado elenco internacional de solistas, haciendo posible la interpretación de una de las obras más ambiciosas y exigentes de la historia de la música.
Con esta interpretación culminaba también Universo Mahler, el proyecto artístico impulsado por Josep Pons para profundizar en el universo sinfónico del compositor austríaco. A lo largo de los últimos años, este ciclo ha permitido interpretar sus sinfonías y acercar al público una de las aportaciones musicales más trascendentes de la historia.
Desde su incorporación al Liceu en 2012, Josep Pons impulsó una profunda transformación de la Orquesta Sinfónica y el Coro del teatro. Durante estos catorce años, ambas formaciones ampliaron sus capacidades artísticas, consolidaron una identidad sonora propia, afrontaron algunos de los mayores desafíos del repertorio operístico y sinfónico e incrementaron de forma notable su proyección artística.
Durante este periodo, Josep Pons dirigió en el Liceu obras fundamentales de Wagner, Strauss, Debussy, Berg, Britten, Shostakóvich, Puccini, Verdi, Janáček y Mahler, combinando el gran repertorio con la música contemporánea y la recuperación del patrimonio musical español y catalán.
Al término del concierto, el público despidió a Josep Pons con una larga ovación, reconociendo una etapa construida desde el trabajo constante, el compromiso con los músicos y la voluntad de situar a las formaciones del Gran Teatre del Liceu entre las grandes orquestas y coros operísticos europeos.
El concierto puso fin a una etapa, pero no a su vínculo con la institución. Tras su nombramiento como director musical honorario, Josep Pons continuará manteniendo una relación artística con el Gran Teatre del Liceu, iniciando una nueva etapa basada en la continuidad y el reconocimiento mutuo.
La interpretación de la Octava Sinfonía de Mahler se convirtió así en mucho más que un concierto de despedida: simbolizó la culminación de un proyecto compartido durante catorce años con los músicos, los equipos artísticos y técnicos, el público y todas las personas que han contribuido al desarrollo del proyecto musical del Gran Teatre del Liceu.