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Josep Pons cierra su etapa operística en el Gran Teatre del Liceu con Falstaff

El 19 de julio de 2026, el Gran Teatre del Liceu puso fin a las representaciones de Falstaff, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Josep Pons. La producción, firmada por Laurent Pelly, se convirtió en el último proyecto operístico dirigido por Pons como director musical titular del teatro, culminando así una etapa de catorce años al frente de sus formaciones musicales.

Estrenada en Milán en 1893, Falstaff fue la última ópera de Verdi y una de las grandes obras maestras del repertorio lírico. Inspirada en Las alegres comadres de Windsor y en diversos pasajes de Enrique IV, de William Shakespeare, la partitura representa una extraordinaria síntesis del arte teatral del compositor, combinando una escritura orquestal de gran sofisticación con una inagotable vitalidad dramática y un refinado sentido del humor.

La propuesta escénica de Laurent Pelly ofreció una lectura elegante y profundamente teatral de la obra, alejada de la caricatura y centrada en la humanidad de sus personajes. Gracias a una precisa dirección de actores y a una escenografía plenamente integrada en el ritmo dramático, la producción puso de relieve la permanente actualidad de una ópera que reflexiona sobre el paso del tiempo, la vanidad y la condición humana.

El papel de Sir John Falstaff fue interpretado alternativamente por Luca Salsi y Ambrogio Maestri, junto a un destacado reparto internacional integrado por Lucas Meachem, Carolina López Moreno, Roberta Mantegna, Serena Sáenz, Maria Miró, Daniela Barcellona, Marianna Pizzolato, Gemma Coma-Alabert, Laura Vila, Santiago Ballerini, César Cortés, Josep Fadó, Pablo García-López y Alessio Cacciamani, entre otros.

Al frente de la Orquesta Sinfónica y el Coro del Gran Teatre del Liceu, Josep Pons abordó una de las partituras más refinadas de Verdi, en la que cada detalle orquestal forma parte del discurso teatral. La transparencia del tejido orquestal, la flexibilidad del fraseo y el equilibrio constante entre el foso y el escenario permitieron poner de relieve la extraordinaria modernidad de la última ópera del compositor.

Más allá de su dimensión musical, estas funciones adquirieron un significado especial al representar el final del recorrido operístico de Josep Pons en el Gran Teatre del Liceu. A lo largo de catorce temporadas dirigió algunas de las obras fundamentales del repertorio, desde los grandes títulos de Wagner, Strauss, Debussy, Berg, Puccini y Janáček hasta los grandes proyectos sinfónicos desarrollados junto a la orquesta del teatro.

Al término de la última función, los músicos de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu quisieron expresar su reconocimiento a Josep Pons con una sorpresa en el Salón de los Espejos, un homenaje cargado de simbolismo que reflejó la relación construida a lo largo de años de trabajo compartido.

Con el cierre de Falstaff, Josep Pons puso fin a su etapa operística en el Liceu. Su recorrido como director musical titular culminará pocos días después con la interpretación de la Sinfonía n.º 8 de Gustav Mahler, el concierto que cerrará definitivamente una de las etapas musicales más relevantes de la historia reciente del Gran Teatre del Liceu.