El 22 de abril de 2025, el Gobierno de la Generalitat de Catalunya acordó conceder la Creu de Sant Jordi a Josep Pons, en reconocimiento a su destacada trayectoria en el mundo de la dirección musical y a su contribución a la cultura catalana.
Creada en 1981, la Creu de Sant Jordi es una de las máximas distinciones otorgadas por la Generalitat. El galardón reconoce a personas y entidades que, por sus méritos, han prestado servicios destacados a Cataluña en los ámbitos cívico, social y cultural.
En la motivación oficial, el Gobierno destacaba a Josep Pons como uno de los directores contemporáneos más importantes y una figura de referencia en el mundo de la música clásica. La distinción ponía en valor una trayectoria desarrollada al frente de grandes instituciones musicales, su presencia habitual junto a destacadas orquestas internacionales y su labor en la proyección del patrimonio musical catalán y español.
Formado en la Escolanía de Montserrat, Josep Pons fundó en 1985 la Orquesta de Cámara Teatre Lliure, una formación decisiva para la renovación de la música contemporánea en Cataluña. En 1992 asumió la dirección musical de las ceremonias de los Juegos Olímpicos de Barcelona y posteriormente fue director titular de la Orquesta Ciudad de Granada y de la Orquesta Nacional de España. Desde 2012, desarrolla su proyecto como director musical del Gran Teatre del Liceu.
La Generalitat reconocía asimismo su extensa actividad discográfica, con más de cincuenta grabaciones publicadas por sellos como Harmonia Mundi y Deutsche Grammophon, y distinguidas con reconocimientos internacionales como los Grammy, los Cannes Classical Awards y el Diapason d’Or. Esta labor ha contribuido especialmente a la difusión de compositores como Manuel de Falla, Enrique Granados, Isaac Albéniz, Frederic Mompou, Xavier Montsalvatge y Roberto Gerhard.
La ceremonia de entrega se celebró el 15 de mayo de 2025 en la Sala Oval del Museu Nacional d’Art de Catalunya, presidida por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y con la participación de la consejera de Cultura, Sònia Hernández. En aquella edición fueron distinguidas veintiuna personalidades y diez entidades representativas de diferentes ámbitos de la sociedad y la cultura catalanas.
Con la concesión de la Creu de Sant Jordi, la Generalitat reconocía una trayectoria de más de cuatro décadas dedicada a la excelencia musical, al desarrollo de grandes proyectos orquestales, a la formación de nuevas generaciones y a la proyección internacional de la cultura del país.
«Recibir la Creu de Sant Jordi es un honor inmenso y profundamente emocionante. Es un reconocimiento que siento como colectivo, compartido con todos aquellos que han hecho posible el camino artístico de estos años.»